Juanamache Méndez y “La Michoacana y otras catrinas bien frías”

En el marco de Espacio UNLA, llevado a cabo del 27 de octubre al 2 de noviembre, se montó una interesante exposición llamada “La Michoacana y otras catrinas bien frías” de la artística Juanamache Méndez, y en la que los visitantes disfrutaron de excelsas catrinas realizadas con papel maché. Al respecto, Juanamache nos concedió una entrevista para hablar de su obra y trayectoria:

¿Nos podría hablar sobre la exposición “La Michoacana y otras catrinas bien frías”?

"Pues debo comenzar definiéndome a mí misma como “catrinófila compulsiva”, ya que calculo haber fabricado a lo largo de mi carrera unas mil 500 representaciones de La Catrina. Me parece que este ha sido mi granito de arena para mantener viva a la gran tradición de La Catrina, como uno de los símbolos de nuestra identidad nacional. Este personaje, creado hace 104 años por el grabador mexicano José Guadalupe Posada, es un ícono nacional, pero que tiene una muy diversa presencia regional: la Catrina se burla tanto de nosotros, los mexicanos, que evidentemente, se pasa por el arco del triunfo las fronteras interestatales, y lo mismo se atavía de zacatecana, que de defeña y, claro, de michoacana."

¿Cuál fue la inspiración para esta exposición?

"Para personalizar esta muestra, he partido de crear personajes que para mí son muy representativas de esta bella entidad. Es el caso de figuras como Tamárhu, Ayari (nombres purépechas que significan “tierra fértil” y “flor del bosque”, respectivamente), Don Jarácuaro, Pátzcuaro, Zoila y Zeferino, entre otros. Claro está, yo digo que en este país “La Catrina Somos Todos”, así que la muestra se complementa con figuras de otras entidades del país; que van desde el jimador jalisciense, al buchón norteño, a los toreros y picadores (y sus pobres animalitos), como a los jóvenes emos, darketos y otras tribus urbanas, típicas de las grandes ciudades."

¿Cuántas piezas componen esta exposición?

"Son 48 piezas, casi todas nuevas. Tengo 20 más, pero estas se exponen ahora mismo en San Juan del Río, Querétaro, donde existe un Museo de la Muerte. ¿Por qué el nombre de “La Michoacana y otras catrinas bien frías”? Al ser invitada a exponer en Morelia, busqué un título que fuera alusivo en tierra michoacana, y me pareció que este alude a la jocosidad, a la propia actitud de la Catrina: la calaca puede vestirse de muchas formas, pero casi siempre anda alegre, con ganas de divertirse y de coquetear con los mortales; otras veces, nos la encontramos simple y llanamente… en los huesos, lista para llevarnos cuando menos lo esperamos, pero siempre con mexicano buen humor. "

¿Qué refleja cada una de estas figuras?

"Cada figura es distinta, y a la vez es parte de un gran conjunto nacional, nuestro componente típico, y solamente diferenciado por sus vestimentas, usos y costumbres regionales. Al final de cuentas, cada figura se presenta por sí misma, y sólo basta con acercarse a esta, y dejar volar la imaginación: ahí estamos nosotros, nuestra esencia: una bola de huesos bien fríos, entre estos la mandíbula sonriente."

¿Cuál es proceso para la realización de cada una de las figuras? ¿Cuánto tarda?

"Básicamente, se trata de técnica universal de papel maché con algunos inventillos propios, pero nada del otro mundo: el proceso de cada figura puede durar entre uno y tres meses. Los materiales que las componen pueden incluir estructuras de alambre, papel periódico o “rosita para envolver” provisto de mucho engrudo y pegamentos; hay accesorios adicionales, como tela, y después todo es trabajo de pintura acrílica o de óleo. La técnica del papel maché se basa en utilización de materiales simples y que suelen ser de tipo reciclable."

Desde su punto de vista ¿Por qué a los mexicanos nos fascina burlarnos, o en su caso, rendir culto a la muerte?

"Pues en El Laberinto de la Soledad, Octavio Paz dice que los mexicanos somos un pueblo ritual, y que “nuestra muerte ilumina nuestra vida. Con eso yo me quedaría, aunque en mi papel de artesana a mí solo me toca representar a la bella Catrina, que es la figura más famosa de Posada, para luego convertirse, vía el imaginario colectivo, en un personaje que lo mismo puede ser hombre, mujer o niño y que adquiere presencia física en toda clase de situaciones cotidianas. Decenas de representaciones de la Catrina se han dado en nuestra historia cultural: grandes bailes representativos de época, costumbres mundanas y hasta sátiras de la tragedia nacional, siempre sin perder la solemnidad debida a los difuntos y el misticismo de las fiestas religiosas."

¿Cómo surge la idea de traer esta exposición a Michoacán y en especial a la Universidad Latina de América?

"Pues para mi ser invitada por la UNLA a venir a Morelia fue todo un privilegio, dada por la gran riqueza cultural que tiene, tanto esta capital como el estado. Y en el caso de la gran comunidad académica y estudiantil de la Universidad Latina de América, pues doble privilegio estar al lado de los jóvenes y enriquecerme con su crítica. Aprovecho para externar mi agradecimiento a la UNLA por mantener vivas las tradiciones y por homenajear en tan hermoso marco académico a nuestra querida Catrina."

 

Universidad Latina de América “Al bienestar por la Cultura”